miércoles, 8 de junio de 2011

Osip Mandelstam









Mandelstam nació en 1891 y murió en 1938. Cursó estudios en la universidad de Petersburgo. Se inició en la lírica en 1910 influido notoriamente por los simbolistas rusos. Fue uno de los principales representantes de la corriente acmeísta. Su poesía está saturada de motivos e imágenes ancladas en la historia, lo que ahora es, mas que nunca, otra forma de la ficción. Sus más importantes colecciones de poemas son La piedra (1913) Tristia (1922) y el ciclo Cuadernos de Voronezh, publicado en 1966. Además de su prosa autobiográfica, de manera póstuma apareció su libro Conversacion sobre Dante.

For my loved mouse.


I

Qué puedo hacer con este cuerpo mío irrepetible,
que me ha sido dado?

A quién, dime, debo agradecer,
por la apacible alegría de respirar y vivir?

Yo soy el jardinero y soy la flor,
en la mazmorra del mundo no estoy solo.

En la eternidad del cristal ya se ha esparcido
mi aliento y mi calor.

En él está impreso un signo,
irreconocible hasta hace poco tiempo.

Ojalá la bruma se diluya en los instantes
para que no borre el signo amado.
(1909)


II

Leer sólo libros infantiles ,
acariciar sólo pensamientos incautos,
disipar todo lo que huela a solemne,
sublevarse contra la honda tristeza.

Yo estoy mortalmente cansado de la vida,
no admito nada de ella,
pero aín así amo esta pobre tierra
porque no conozco otra.

De niño, en un jardin remoto, solía mecerme
sobre un columpio de madera sencilla,
y recuerdo los altos y oscuros abetos
en medio del delirio brumoso.
(1908)


III

Tu rostro
es lo más tierno entre lo tierno,
tu mano
es lo más blanco entre lo blanco,
estás lejos
de todo el mundo,
y todo es inevitablemente tuyo.

Inevitable
es tu tristeza,
y la calidez
de los dedos de tus manos,
de tus palabras
joviales,
y la lejanía
de tus ojos
(1909)


IV

El sonido sordo y cauteloso del fruto
que cae del árbol,
en medio de una incesante melodía
del profundo silencio del bosque...

domingo, 13 de marzo de 2011

El Tigre de Amalfi de Hernán Tello




EL TIGRE DE AMALFI
Quien no comprenda, no comprenderá nunca el rugido del tigre
Aimé Cesaire
En Amalfi en un muro del parque
hay un tigre pintado
adherido a su muerte
sus cazadores
aparecen en la celebración de la victoria
se retrataron junto a las luces y los jaspes de su felpa
con el ademán despectivo
del que pisa la carne ya vencida
El tigre de Amalfi
atroz impredecible artero
ingresó a la leyenda por un túnel de fuego
excavado
contra la lumbre de su pecho
la brasa de sus ojos
el fulgor de sus garras
son rescoldo ceniza
de una callada metáfora del miedo

que lo miras
tranquilízate
Atrapado en su muro
adherido a su muerte
ya no asalta al viajero
aún así
la escueta palabra que lo nombra
puede ser peligrosa
especialmente si te encuentras solo
evocando su brillo y su fiereza y la tersura de su piel
en tu rostro
Cuídate
su dentellada
puede aún desgarrar esta página del verso.

Hernán Tello Gómez
(Yarumal, Antioquia) *El presente poema obtuvo el premio del Concurso Nacional de Poesía
Si los leones pudieran hablar de la Casa de Poesía Silva 2008Síglope:
voces y presencias de la poesía en Antioquia
Fecha: Lunes 24 de enero de 2011
(Escúchenos todos los lunes, excepto los festivos en Color Local)
Horario: Entre las 2:00 y 3:00 p.m.

Emisora Cultural Universidad de Antioquia
Frecuencias: 1410 AM (Medellín y Área metropolita)
94.3 FM (Magdalena Medio)
En Internet: http: //emisora.udea.edu.co

Realizado en la seccional Puerto Berrío, por:
Hernán Tello y Daniel Día
Escribanos a: poesiglope@yahoo.es
AÑO IV

domingo, 20 de febrero de 2011

Poemas de Jairo Guzmán




SOLEIL MARIE


I.

Te hablo desde un lugar sin nombre
Donde tu rostro aparece entre olas de oro

La esmeralda de los cielos es tu atuendo
Y tus brazos son ramajes de rubí etéreo

En las moradas donde se escucha tu voz
Hay un misterio transformado en canción

Tu cuerpo es tu danza y tu danza el reino
Del delirio por el que un dios resucita



II.


Vuelves a mi sueño en mi velar te veo
Avanzas entre bosques ramas de agua lianas

Espigas de trigo estelar nacen de tu canto
En torbellino de placeres ascienden los deseos

Las praderas donde late el sol ante ti se extienden
Vienes con la alegría de una fuente de pájaros

De tus bosques íntimos me llegan los sonidos del mar
Por la gracia de tu rostro me desvanezco en tu boca



III.


Con las bendiciones del azar canto en tu regazo
En los hilos de oro de tu voz se posa un pájaro lunar

Mientras los acordes celestes dan inicio a la noche
De tu figura brota una niña que cabalga un esplendor

Los volcanes del corazón deliran con tus amores
De los vértigos solares brotan los árboles que te arrullan

Te veo en un lago te veo entre la bruma te veo azul
Tú eres un relámpago un súbito de cuarzo la marea del enigma





LA ROSA


Ángel de alas
concéntricas
que son párpados
extendidos
al delirio de la nube
que hacia ti avanza
para cubrirte
con su alfabeto tornasol
de briznas de agua

Desde el cenit
te ves flotando

Frente a ti
te ves atado a la tierra
con un cordón de espinas

La tierra quiere detenerte
y tu delirio es el sol

Flotación y Gravedad
te disputan
por los dones de tu milagro
porque eres un enigma
con forma de torbellino en reposo
a cuya aparición
le anteceden manos
que domaron a los monstruos de Arborescencia

Esas manos acariciaron la espina
y de esas nupcias
brotaste
pleno de mensajes
cifrados en tu silencio

Tu actitud
es la de quien escucha
las lisonjas del sol
el cíclope pelirrojo

Los himnos a tu fragilidad de umbela de éter
serán entonados
con acordes de rocío
cuando tus alas se desprendan
y ya no esté el altar de tu figura



TODO PAISAJE ES LA ELEGANCIA DEL OJO

Paul eluard necesitaba pájaros para hablar a las multitudes.

Si los poemas son los pájaros, el cielo es el templo de la voz.

Mientras el mundo se estremece de horror, en algún silencioso rincón se mantiene viva la memoria del canto, de la palabra que se prolonga como una arboleda extendida en la sed de un animal, extenuado en el desierto.

Animales en el desierto del afecto; del hombre, el extravío heredamos como moneda gastada en su errancia.

***

Soportar siglos de nihilismo y guerras ha sido asunto de la poesía y su buen humor o su excesiva lucidez, para no lamentarse; sí danzar, para lanzarse luego al abismo de ser; su vertiginosidad, el enigma de sabernos otro que es un espejo de otro que se va hacia lo desconocido: por eso el canto, la palabra que nos envuelve y nos habita para humedecer la garganta o para que los animales duerman.


***


Ya no más sobresaltos. Las calles son de los soñadores. La noche no es el imperio de los celadores. La noche es la bondad de los astros.
Ese chorro de estrellas es la risa de un dios: carne celeste, luz por donde nos escapamos como si fuese un pasadizo hacia la claridad.

Todo paisaje es la elegancia del ojo.

***

El milenio que transcurre con tanta rivalidad, agrede al cielo. En un poema de Jorge Luis Borges “la carnicería rubrica como una afrenta la calle” y Coleridge nos revela que “el cielo profundo es, de todas las impresiones visuales, lo más afin a un sentimiento”.

***


¿Quién? ¿Qué engendrará la voz que al sonar crea la montaña o el río?

Nos da miedo quedarnos descalzos: el animal de los sueños nos puede conducir a parajes espinosos, de zarza camuflada en el herbaje.

Ya no morimos más. Nuestra cabeza es un río. La lluvia, una muchacha. Dios se fue en una bicicleta.

***

Nuestra bicicleta extática no necesita espejo. En las estrellas no se usan esos artefactos de la vacuidad poblada.

Lo increado creante que engendra es lo que preña al poeta y lo vuelve madre.

Nunca podré asimilar la perversión de los espejos.
Volvamos a huir de los colmillos de cronos.

No extenuarse más vociferando el cólico de un mendigo, en la plaza pública del país de los sordomudos.

A reír con el poco oxígeno que nos queda.

Por favor olviden los relojes en las escaleras eléctricas de los grandes supermercados. Estaremos esperándote, aguacero de mayo.

***

Sin una brisa constante nos da sueño. Queremos la ondulación del aire, no lo queremos arrugado como inservible papel. Los hombres son ahora más bestiales: su rudeza es aplicada con sofisticadas máquinas y manos ortopédicas.

Un lodazal. Un centro de reclusión de animales enfermos es lo que te han creído, tierra. No tengas piedad. No lo necesitas. Mejor envíame una tórtola y regálale a mis amigos un pájaro carpintero. Un plátano maduro. Granitos de arroz. Una lechuza.

***

Animales a la deriva en la vastedad.

Los carnívoros, sin dientes. Los herbívoros , sin hierba para comer; nosotros, sin yerba para fumar. El agua se evapora. Nos consumimos. Festin de las moscas nuestros cuerpos aquí en Etiopía. ¿Recuerdas?
Y esas vacas tan flacas que parecen sábanas cubriendo cuatro palos enterrados a lo lejos. Son espectros del paraíso.
Dios de las sequías: recoge los huesos que la tempestad dispersa en la extensión maldita.
No te apiades de nosotros.

***

La estatua sin párpados finge cuidar el parque donde, ya decrépitos, los bebedores de alcohol impotable perecen.
¿A dónde fue a parar aquel que, pícaro, decía llamarse Rodolfo Valentino?
Se fue volviendo cojitranco y el brazo izquierdo se le encogió y torció. Ya no hablaba: emitía gruñidos para solicitar una moneda. En plena canícula le veíamos reposar a la sombra del casco de vaca reverdecido: una eterna noche lo agobiaba. Muro de negrura entre Dios y el ojo.

***

Pienso en el poeta boliviano Jaime Sáenz y su percepción de la noche: esa membrana en la que el alcohol abre surcos por donde se accede a la lucidez total.
En un poema nos advierte que la noche será un mito más.
Los tecnólogos tendrán preparada una cápsula, quién sabe de qué, para abolir la noche en aras de la esclavitud, de la fuerza bruta del dinero.
La noche sería una referencia en un libro electrónico, registrada como un capítulo muy exótico en ésta novela narrada por el volatinero loco.

Señores del tribunal.


LA LETRA Y SU CRIMEN


Dedicado a Carlos Moreno



“Mi gloria no consiste
en podrirme en los salones”

César Dávila Andrade

1.

La letra y su crimen
Se confabulan
Para que me desangre
Mientras el misterio
revela
Lo que la luz oculta

2.

Soy un animal de la noche
Que atraviesa el día
Como quien se traga una
hoguera

3.

“En venta lo que los judíos
no alcanzaron a vender”


J. A. Rimbaud

El horizonte se desangra
En los ojos del comerciante

4.

Con hilos de sangre
La tejedora
Borda el sudario
del
Hijo asesinado

5.

Al saltar
desde
El palacio sangriento
hacia
El prostíbulo de ratas

Quedé en flotación
en una
Interzona de
Laberintos de luz

6.

Vamos llegando
a
Los abismos ígneos
a
Los lagos de flama
donde
Peces de alcohol
danzan acordes
de
Los soles evaporados

7.

Todo se derrumba
Los emblemas de la muerte
se erigen sobre
patíbulos de rosas
que son
los orinales de
papas
políticos
comerciantes
sicarios
putas
y tombos

8.

Los muertos reclaman
su voz
a través de ésta
palabra
por la que
el girasol de huesos
se mueve
a ritmo de
colibrí disolviéndose
en
cielo de ácido


9.

El ojo es
La zona oscura
Necesaria a la luz
para que
La visión
Sea


10.

El lenguaje
es catastrófico

Mucho más
si vibra en cantos
entonados desde
las cúspides de la poesía

11.

De todo este devenir
entre putas
gamines
y criminales

-Intoxicado de mundo-

Queda un pellejo
y un corazón maltrecho

La repugnante
Ley del crimen

Marca el paso.


Textos. Septiembre-Octubre. 2004. Medellín


ORACIÓN


¡Dios mío! ¡Doncellita de oro!
Sé que nada te importo
Sé que no te percatas de mi divinidad
Aún así no te he abandonado
¡Dios mío! ¡Doncellita de oro!
Te veo como una niña de éter
en columpio de diente de león
entrelazada a un esplendor
¡Dios mío! ¡Doncellita de oro!
Agradezco tu compañía
durante mi errancia
por los caminos abruptos
Tambien te doy gracias
por revelarme
que el infierno está vacío
y me puebla
¡Dios mío! ¡Doncellita de oro!
Deberías cuidarte un poco más de mí



LA MUERTE

La muerte es un espectro
que no tiene ojos
ni oídos

Es una cosa sin rostro
experta en relaciones
públicas

No se baña
pero canta en las lagunas
y usa tu nombre

Se sabe de memoria
todos los números
de teléfono
y le ordena a las momias
que nos den un besito

La muerte
antes de existir
no sabía que iría al cine
y a ti se parece
cuando te miras
en un espejo de sangre
cuando te quedas
sin brazos
y se te cae la cara

La muerte
es una autosugestión
crónica
es un problema psicológico

La muerte
es una alucinación colectiva
que se convirtió

en un suceso tan real
como un mordisco

La muerte
debería cambiar de oficio
debería volver
a su burdel de sombras
y que por favor
no me moleste

miércoles, 19 de enero de 2011

Adios a Don Iván Zuluaga y su Boa











El 2010 se fue y con él nuestro querido cantinero y amigo Don Iván Zuluaga, más conocido como Iván Boa. Pocos amigos acudieron a su entierro ya que se fue discretamente. Casi nadie se enteró de su viaje.

Fueron buenos estos últimos años del viejo querido; a menudo se le veía rondar por Maracaibo, sentarse en el restaurante Santa Teresita, de Don Rogelio, y mirar a su adorada Boa de reojo como quien vigila un hijo. En estos últimos tiempos Iván estaba dedicado a sus días de solaz en Guatapé; se le advertía sobrio y risueño; de buen color, como dirían las señoras, bastante repuesto, alejado del guaro pero nunca de su caja de Marlboro; sonriente, nos saludaba con cariño en el parque El Periodista, a menudo en compañía de Tolúa su amigo teatrero.

Cómo olvidar a este viejo cascarrabias con el que todos peleamos, en algún momento, pero al que siempre retornábamos ya que todos los que lo quisimos lo aceptábamos en sus particularidades y él en las nuestras.

Muchas cosas mueren con Iván. Tantos años de feliz tertulia en La Boa, tantas noches de bohemia donde muchos escritores, poetas, teatreros, empleados públicos, abogados y ciudadanos habituales del centro de Medellín tuvieron noches maravillosas, acompañadas del bandoneón, el tango y la milonga que fueron siempre la música favorita y emblemática de La Boa donde, según él, Manuel Mejía Vallejo escribió Aire de Tango.

Al morir Iván muere también aquella época gloriosa de éste famoso bar de Maracaibo, donde hubo encuentros y desencuentros; ese tiempo pasado de La Boa es algo que quedará en la memoria de quienes fuimos sus habitantes. Que poco queda de todo eso. La Boa sin él es, ya por completo, otra cosa. Ahora, nuevas generaciones de jóvenes de la ciudad vienen a poblarlo y a disfrutarlo. Sus clientes antiguos vamos por allí, de vez en cuando, donde él habitó física y espiritualmente.

Allí seguirá Iván Zuluaga y su tigre real e imaginario pues él , como Borges, tenía un tigre en su alma. Se puede afirmar que, realmente, Iván estuvo siempre "cargado de tigre"; de ello nos puede dar cuenta la vida misma de éste hombre que no cedió en su creencias, siempre fiel a sí mismo. De igual manera el amigo Pachito Zea quien compartió con él momentos por fuera de la Boa y quien, con Oswaldo Gómez, lo invitó a lo que sería su último paseo.

Pueda ser que Iván finalmente viva en su amado pueblo mítico, Muribá, creado por su imaginación juglaresca; fabulador nato ya que poseía el don del buen cuentero, los giros y la picardía antioqueña; se nos fue Iván y sus recuerdos y su eterna novela de aventuras y minería. Se nos fue Iván y con él, el calor de Tarazá , las tierras cálidas y el oro. Tenía Iván alma de minero como todo Antioqueño, tenía su carácter recio y testarudo pero también la nobleza para volver a extender la mano a sus amigos con franqueza.

Paz en tu tumba, Iván Zuluaga. Descansa tranquilo, viejo querido, que seguirás eternamente con nosotros; no olvidaremos tu cara y tu alegria, tus peleas con Omar Castillo, tu admiración por los escritores y tu amor por los tangos, las muchachas, el Marlboro y el guaro; tus alegatos con Jair quien, como tú, partió inopinadamente de La Playa.

La calle Maracaibo tiene una historia, atravesada por un tango, donde palpita una boa dormida y seductora; allí un tigre dormita a los pies de su amo. Don Iván sonríe al fondo de la noche solar de Maracaibo.



Luz América Botero


***



PALABRAS DE DANIEL DÍA


Buenas noches Luz:
gracias por compartir ésta página sentida por Iván; inolvidable, como dices, asi como sus historias, él hecho historia vivida, dolida. Su canto de nostalgia, su mirada de esperanza, su mano tendida.

Te comparto estas palabras, cuando me contaron de su viaje..

F.


Se queda uno como sin qué decir. Espero que lo haya engullido la boa y viaje por sus entrañas sinuosas. Tanto tiempo toriándola de afuera. Así podrá dormitar abrazado a una ceiba a las orillas del río de sus nostalgias, y escuchar el tren pasar con sus silvatos del último viaje de la última noche que lo hicieron llorar como a los hombres, aquí en éste puerto. Como la boa mudará su piel y sin embargo perdurará su mirada de niño bueno mirándonos desde la ventana.
Aguas de la Magdalena para el viejo.

martes, 26 de octubre de 2010

John GALÁN CASANOVA ´ÁRBOL TALADO





ÁRBOL TALADO
Talaron todas
sus ramas.
Amputado,
continúa atado al negro suelo
que bebe sol.
El tronco clavado
como una cruz.
Talaron todas las ramas,
no tiene semillas
ni frutos.
¿Por qué el aserrador
hizo a medias la tarea?
Árbol talado,
a la deriva,
los muñones a cielo abierto.
Tan cerca y tan lejos
de la luna
los días
la muerte
la vida.
[ 7 ]



PÁJARO
Para mi hermano Andrés
El pájaro
pintado
en el silencio
del estudio
no canta.
El pintor
lo halló caído
en la acera,
sostuvo en la mano
su peso sin peso,
el hilo de la vida
suspendido.
Luego
retrató
la calma,
las alas plegadas,
el plumaje sin brillo,
la soportable levedad
del ser.
[ 8 ]



BANDERA
El hombre sale
y tiende la camisa
en la cuerda.
Arrima el taburete
al tronco
y se recuesta
al fresco de la enramada.
Allí lo asesinan.
La camisa ondea,
bandera
de una patria vencida.
[ 9 ]



SOLIDARIDAD
Los pañuelos
blancos
agitados al mediodía
para la tarde
enjugan nuevos lutos.
[ 10 ]
HISTORIA DE LA PLAYA
Ante la inclemencia
del diluvio
para contener el mar
cada cual
puso
un grano de arena.
[ 11 ]



LAVA PLATOS EN U.S.A.
Abro el grifo
y me sumerjo
en el río del tiempo.
El lavaplatos
es la cascada de la infancia
encogida por los años.
El agua cae
y hace que se arruguen
las yemas de mis dedos.
Ante montañas de loza
como único horizonte,
no me quejo:
el trabajo es simple,
da para ahorrar
unos buenos dólares.
Al regresar a Colombia
construiré una piscina
en el patio de la casa.
[ 12 ]
W. C.
Ante la fuente,
sentado en el atrio
de la catedral,
asistía a un cortometraje
sin fin:
el agua se empinaba,
florecía un árbol
transparente
para luego, en un suspiro,
desmayar
y reiniciar la función.
En casa
intentaba imitar
a solas
la espléndida hidrografía,
pero hacían falta más surtidores
para alcanzar el efecto requerido.
Con amigos del colegio,
entre los pinos,
izamos doradas fuentes
al unísono.
[ 13 ]
Con los años
aquel acto festivo
cobró un carácter
reservado, introspectivo.
Dejé de salpicar,
opté por
sentarme.
Absorto pensador,
entrecierro los ojos
y escucho fluctuar
la recóndita melodía.
[ 14 ]



EL VIAJERO
Luego de tan fogoso
andareguear
y tanta lejanía,
el viajero recorre
un mismo árido paisaje
ante el espejo:
la manzana
de Adán
ya demasiado roída
en la garganta,
el claroscuro
de la piel
al filo de la navaja,
la mirada
que no se rompe
pero el tiempo
sin prisa
obnubila.
En ese
cara a cara
el pasado
choca
con el presente
[ 15 ]
y juntos se inmovilizan
como esforzados contendores.
El viajero
parte,
enjuga
el pañuelo
de agitar adioses
y bienvenidas.
Sus lentes oscuros
resguardan
una casa vacía:
futuro mondo y lirondo,
futuro desnudo, desierto,
castillo de arena
a manos llenas.
[ 16 ]



A UNA TRANSEÚNTE
Esta tarde
de recio temporal.
La mujer
de blanco
que se apresura.
La falda
encumbrada
de nieve.
Su andar
de geisha
en puntas
sobre el andén.
El bailoteo
de una bolsa aparatosa
en su mano.
Bajo el torrente
de paraguas,
anónimo,
irrepetible,
sitiado por la lluvia,
[ 17 ]
su rostro
que nunca
veré.
[ 18 ]



LÁMPARA
La ninfa
encalló en el patio
quién sabe cuándo,
en ese tácito desgaste
que al renovar
relega
los seres de una casa.
El tiempo
zurce
hilos de polvo
en torno a su cuello.
La bombilla
adosada a su espalda
ya no alumbra,
ella
sigue
a la orilla del río
que fluye
de su mirada sin pupilas.
Y así el agua en su tinaja
sea de tierra,
se presiente fresca.
[ 19 ]
Gran escultor,
el tiempo
nos desmorona y agrieta,
nos fractura y enyesa.
El azar
confinó a la ninfa
a este rincón
y hoy me trae
de regreso
a rozar
el mármol de sus pies
desportillado.
[ 20 ]



FOTOPOEMA
Para Damário da Cruz, fotopoeta
Salvador de Bahía - Brasil
I
El mundo ocurre
a la vista
del poeta.
El poeta parpadea
cierra un ojo
entorna el otro
¡clic!
retiene el curso del tiempo.
Pasa el viento y no cesa,
se queda
avivando
la transparencia.
II
El ojo avizor
se aviene,
se aproxima.
Actos, objetos,
revelan la belleza,
la íntima fuerza inadvertida.
[ 21 ]
III
¿Qué irradia el fotógrafo,
que la gente acude
a reflejarse en su mirar?
Los rostros entreabren
ecos y presagios.
Huellas del pasado
y fulgor del porvenir
en cada gesto.
IV
Observamos, vemos, fisgoneamos.
Siempre mirando,
miramos tanto
que cada noche urge
verter en la almohada
el caudal de imágenes del día.
El poeta va y viene
del paisaje incesante
al paisaje entre líneas
de su mano.
[ 22 ]
V.
Dejar de mirar,
la muerte será eso.
(De ahí el gesto piadoso
al cerrar los ojos de los muertos).
Dejar de mirar,
aplacar el vértigo de la mirada,
el vuelo de la luz.
[ 23 ]



AL PIE DE LA LETRA, 1
Avanzo conmigo
al margen,
me cruzo de costado
y de traspiés.
Por todas partes
me encuentro,
me topo, recelo.
Arrastro los días
como un balde
de un lugar a otro.
En el escritorio
a cuentagotas
los exprimo.
[ 24 ]
AL PIE DE LA LETRA, 2
Acodado en la mesa,
la vista fija sobre las hojas,
pasan las horas.
Una mano escribe,
la otra masajea la frente
y permanece atenta.
Las piernas
no se están quietas:
se balancean, se agitan.
Febriles sobre el piso,
los pies modulan
un órgano inaudible.
Acodado en la mesa,
la vista sobre las hojas,
murmurando,
callando y riendo
en la más ambigua soledad,
a horcajadas
sobre la silla.
[ 25 ]
AL PIE DE LA LETRA, 3
En medio de la fiesta
me da por sacar el cuaderno
y escribir.
Si dibujara, si bailara,
si cantase o tocase algún instrumento
no desentonaría,
pero escribir es otro cuento:
la gente se inquieta,
se siente en evidencia
ante un escribano suelto.
Yo mismo no sé qué escribo:
esos retazos de frases,
electrocardiogramas,
taquigrafía
que a duras penas
descifro.
[ 26 ]
AL PIE DE LA LETRA, 4
Palabras tachadas, subrayadas,
apiñadas unas encima de otras.
Cuadernos numerados, fechados.
Sostén y sombra
día tras día,
de mudanza en mudanza.
Todos los cuadernos
un mismo renglón.
Carta
sin tregua
para quien soy
después de olvidos.
[ 27 ]
AL PIE DE LA LETRA, 5
En la mesa,
como una taza humeante,
el poema servido.
Tomó años
a tientas
concluirlo.
Será leído
en segundos.
Ínfimo
en la hoja,
deshielo
contra viento y marea,
de la sima del silencio
al mar nuestro
de la lengua.
[ 28 ]
AL PIE DE LA LETRA, 6
A sus 78 años,
el joven Ed
tiene la voz
casi sin estrenar
y una letra preciosa
que no sabe cómo leer.
Le enseño
a identificar
la m con la a,
la p con la o
la l con la i.
Él me enseña
el oleaje de signos
que heredó
en secreto
del abuelo.
El abuelo
transcribía telegramas,
voces de otros.
El joven Ed
busca en el papel
el eco de su voz.
[ 29 ]
Al escribir
de ellos
un vocerío
de tiempo
me dicta.
[ 30 ]



TODO BAJO CONTROL, 1
¿Matrix ciencia ficción?
¿Mad Max ciencia ficción?
¿Ray Bradbury ficción?
A cien mil pies de altura,
un satélite
podría verme salir del edificio.
American Korp,
compañía de seguridad
con sede en Washington,
compró una base de datos
con las identidades
de tod@s l@s ciudadan@s
de Colombia.
En la pantalla
de sus computadoras
los números de nuestras cédulas
caen en cascada.
¿Matrix ciencia ficción?
¿Mad Max ciencia ficción?
¿Bradbury ficción?
[ 31 ]
Nada de eso,
historia en futuro
cuasipresente.
En medio de las noticias
de la noche
llamo a saludar a la familia.
Mi padre
contesta.
Lo veo sentado
con su ruana
frente al par de televisores.
En una pantalla
el noticiero,
en la otra
un partido mudo de fútbol.
Junto a la ruana
tiene el estuche de los anteojos,
los controles de ambos televisores
y el celular.
Sobre su cabeza,
el retrato enmarcado de los abuelos
preside la escena.
[ 32 ]
Desde su peldaño de posteridad,
con el semblante austero
y un asomo de ironía
en la mirada,
parecen decir:
todo bajo control.
[ 33 ]
TODO BAJO CONTROL, 2
… carro bomba deja 85 muertos en Irak,
descuartizados padre, madre y su pequeño hijo
en San José de Apartadó,
y vamos a los goles…
También yo
tengo la mirada cautiva
ante el paisaje vertical
de la pantalla.
También yo
despierto y repaso
las noticias del día anterior,
que se repetirán al mediodía,
a las siete, a las nueve,
a las once de la noche.
Con su dicción irreprochable,
simpatía remunerada
y melodiosa voz,
el presentador
me es más familiar
que el vecino o el tendero.
Durante los comerciales,
a partir de tantas horas
[ 34 ]
de tragedias indoloras
y miseria desplomada en el sofá,
describo
esta apacible iniquidad.
[ 35 ]
TODO BAJO CONTROL, 3
Somnoliento,
Joel Holmes abre su última cerveza
y sigue mirando las noticias.
El huracán brama
desde el Golfo de México,
llegará a la ciudad
pasada la medianoche.
En los últimos años
Joel ha visto muchas tragedias
en vivo y en directo,
pero nunca imaginó
el desastre así,
fuera de la pantalla,
a la puerta de su casa.
¿A dónde ir?
Es demasiado viejo
para alcanzar el techo.
Los que tenían carro
partieron
en la mañana.
En la tarde
creyó oír el timbre:
algún vecino rezagado,
la policía tal vez.
[ 36 ]
En el estadio
los refugiados abarrotan
cada centímetro.
El presidente
no tiene prisa alguna
en encarar las cosas,
Joel tampoco.
Recuerda imágenes del 11 de septiembre,
la invasión a Irak,
el tsunami en Indonesia…
¿Acaso le gustaría verse
sobreaguando en el tejado
o izado en una canastilla
sobre las calles sumergidas?
El presentador anuncia
la entrada del huracán
al Estado de Luisiana.
La electricidad
se interrumpirá
de un momento a otro.
Joel alcanza
sus píldoras,
las traga
con el sorbo
[ 37 ]
de cerveza
que le queda.
Ha sido
un televidente anónimo
toda la vida.
Mañana será
una anónima víctima.
[ 38 ]
TODO BAJO CONTROL, 4
Cómo ibas tú a adivinar,
querido Borges,
que google y yahoo
vendrían a ser
los senderos del jardín
que se bifurca.
No imaginaste
el infinito aleph
en los botones
del control remoto,
ni a ti mismo
como un átomo
en el laberinto de la red.
La T.V. llegó a cada casa
como caja de Pandora,
como caballo de Troya
a levantar los puentes
del tiempo.
Recluido
a sus anchas,
el televidente:
minotauro
[ 39 ]
lelo
ante la pantalla,
ahíto de vida y muerte
a domicilio.
[ 40 ]
TODO BAJO CONTROL, 5
Salgo de las 24 pulgadas
de la pantalla
y vengo al parque
a contemplar el mundo
boca arriba.
¡Qué atardecer de domingo
y yo aquí reunidos!
Un enjambre de mosquitos
despliega una danza electrónica.
El sol
aviva una lumbre de nubes
en el cielo
surcado de turbinas.
Una horda de padres e hijos
corre tras un balón.
La penumbra
los difumina.
Los postes del alumbrado
parpadean.
[ 41 ]
Con un pájaro
entre los dientes
un perro gruñe y alardea.
A través de la maraña de cables
la luna
como una moneda mordida.
Monótona luna,
lunita calva, lunita tuerta,
salpicada de meteoros:
… ¡mañana es lunes!
Hace falta coraje
para madrugar
a dejar que el afán
nos engulla.
[ 42 ]
TODO BAJO CONTROL, 6
Hace cincuenta años
se memorizaban direcciones y fechas,
no números de teléfono.
Hace un siglo
se memorizaban
plegarias, canciones y versos.
Hoy memorizamos
el número del celular
y la clave del cajero.
Los abuelos
nunca imaginaron
el dinero
saliendo de la pared.
No imaginaron
locales de cabinas telefónicas atestados
ni a la gente caminando y hablando sola
por el auricular.
Pensar
que antes del sofá de la T.V.
existió el diván de Freud,
[ 43 ]
que antes de decir: ¿tienes minutos?
se decía: ¿tienes horas?
Hubo una época,
cuesta creerlo,
cuando el mundo
no tenía pantalla.
Al atardecer,
sin comerciales,
el sol y su cortejo de nubes
rodaban cada vez
una película distinta.
[ 44 ]



SÍ AY AGUJAS, 1
En plena mudanza,
a flote entre cartas y canciones,
emerge
una antigua grabación.
Lento caracol,
el casete rueda
y me devuelve en oleadas
tu voz
seca y vacía.
[ 45 ]
SÍ AY AGUJAS, 2
–Cuerpo espín querido.
–Querida cuerpo espina.
–¿Amatista? ¿Lapislázuli?
–Amor obsidiana.
–Paraíso a solas.
–Almohada entre los muslos.
–¿Dónde posar la caída de la ola?
–La luna y el sol
se encuentran en la distancia.
–¿Qué dices?
¿Bocanada risueña?
¿Boca nada risueña?
–Colmo de retazos.
–¿Hay casa?
–AY casa del patio a la estrella enrejada.
–Tu nombre,
abismo sin caída.
–Esqueleto de letras.
[ 46 ]
–Teoría de la llama:
reclamo claridad con fuego.
–Capitulo, capitulo capilar.
–El dolor como único ojo.
–El tiempo, su lazarillo.
[ 47 ]
SÍ AY AGUJAS, 3
El cielo
de este pequeño cuarto
tiene nubes.
Vacío de fantasmas,
divorciado incluso del televisor,
con el aura enyesada,
cojeo.
En la vastedad de mis costillas
este vaso de coraz´n diluído.
Coraz´n naranja,
destello que el aliento
aviva,
viejo anfitrión,
avezado huésped.
Coraz´n
piedra de río
en la ciudad,
pisapapel,
pedrada,
salamandra esquiva.
[ 48 ]
El tiempo
es un puerto clausurado,
en medio de la herrumbre
despunta la hiedra.
Pasan los días sin memoria,
la noche los revela.
Junto saliva y arcilla
para volverme a inventar.
[ 49 ]
SÍ AY AGUJAS, 4
No me ofrezcas tanto amor, cariño.
Cultivo una ardiente soledad.
Repara en la luz del día:
llega, refulge, decae,
espejismo y revelación.
La isla del presente,
esta noche que acaba,
es aún cercanía.
Cada rostro
tarda en dejar huella,
deslumbra
y nos deja como ciegos,
abandonados al tacto
de caricias ínfimas
y abrazos sin eco.
[ 50 ]
SÍ AY AGUJAS, 5
A diferencia de Z,
entendiste
(y eso me hace recordar a N)
que A + B
nunca resulta ser
la misma ecuación.
O dio en el clavo
al decir:
¿creíste vivir con P
lo que en vano
habías anhelado
repetir con S?
Tú,
E, F,
K o M
le habrían reinventado
el mundo a cualquiera,
ya ves…
Si, como parece,
ocurre ahora
lo que desató H,
advirtió C
[ 51 ]
y Z ignora,
no me asombra.
Al lado de T y de R
seré otra letra
en tu abecé.
Una cuenta
del collar
donde te ensartas.
[ 52 ]
SÍ AY AGUJAS, 6
No llegué a escribirte
mientras despertábamos
a desplegar
las puntas del día
y el mundo
era un amplio ventanal
que abrías
ante mí
de par en par.
Sólo ahora,
justamente ahora,
cuando he perdido
la clave del vuelo
y los pájaros
a duras penas
me hacen levantar
la mirada,
preciso nombrarte
para arrullar
este corazón
arrugado y desteñido.
Acomodarte
de algún modo
[ 53 ]
al vaivén
de esta red
que en el vacío
me sustenta.
[ 54 ]



LA CASA DE PRADO
Enero.
La puerta plegadiza,
el corto corredor,
la larga cartelera de teléfonos.
El cuarto de clausura,
la cama escritorio,
la pequeña ventana en la ducha.
El lavadero enrejado,
el cielo enrejado,
el gran paisaje tras el muro.
Eternidad del día,
continuidad de las campanas,
la Virgen suspendida en la cúspide.
Las escaleras, la reja, el candado,
aire libre,
sueño de hamacas en los balcones,
normalidad en las salas desiertas
(de vez en cuando una avioneta cae).
El Centro, el Metro,
los peones vistos desde las torres.
El recluso contemporáneo,
lo que piensas, lo que se te escapa,
lo lacerante utópico concreto.
[ 55 ]
Los del primer piso,
instantáneas de la familia colombiana:
el sordo llanto, la ira,
los portazos, los trancazos a los objetos.
El bombillo de la cocina, cucarachas,
el émbolo roto de la licuadora,
las mañanas, el cuchillo negro.
¿Existe vida después de los treinta?
Kurt Cobain niño,
Andrés Caicedo con una mano en el sexo.
La mesa inexistente,
la máquina de escribir rock, poesía
y otras contradicciones.
La inconciencia,
la picaresca del talento nacional.
Spanglish, radioactiva,
80% del tiempo no entiendes la letra.
Generación X:
¿Chavo del ocho o mayo del 68?
El pasado, el robo, anonimato,
ser de puertas para adentro.
La supervivencia,
la violencia allá afuera,
aquí abajo
(la niña grita a la madre
[ 56 ]
que no golpee
al hermano).
Prado Centro,
estruendo de buses,
calles en declive,
niños genios en patines
descienden contra el viento.
Ola despedida,
oh la despedida,
estas palabras hoy le dedicas.
Hace falta salir a recorrer mundo,
compatriotas monolingüistas
Las maletas, la mudanza, las cajas,
recoger el mar de la pieza,
la vida colcha de retazos.
La puerta plegadiza,
espíritu de escalera,
pendiente del afecto.
Enero-diciembre,
la voz calla,
la tensa, la voluble.
Cierro el calendario.
Laberinto desovado.
[ 57 ]



EL INMORTAL
Soñé mi epitafio.
No tenía lápida
ni tumba.
Era una simple nota
pegada con cinta
y decía:
Estoy en la biblioteca.
[ 58 ]


Defensa del ebrio que cae en el bar

Abran campo que ahí voy,
Háganme un espacio
En el colchón del ridículo.
Estoy ebrio como un barco
Y tengo derecho
A un lugar en ese lecho.
Será una caída limpia,
Búrlense si quieren,
Es asunto suyo.
Lo mío está en caer.
¡Al diablo con tanto cuidado de si mismo!
Tanta mesura,
Tanta compostura y corrección.
Veo otros a mí alrededor pogueando,
Intentan romperse a codazos
Y eso no está mal visto.
Veo parejas de desconocidos
Fingiendo familiaridad,
Ignorando la precariedad de los afectos.
¿Por qué tales conductas
No resultan censurables
Y en cambio la mía si?
¿Acaso por que prefiero hacérmela solo
Y no a dúo o en coro?
Todos estamos haciendo el ridículo
En este lugar, ¿Cómo no notarlo?
Así que abran campo,
Háganme un campo
En la blanda espuma del ridículo



Naturaleza Muerta I

caen rotas nuestras alas,
un grito sordo rompe el corazn
Adiós palabras,
no escribiré ya,trasboco.
El amor y el pasado deseo
irumpen para despedirme.
!Oh de mi vacio,tan grande,
tan impulsivo!¡Este trampolín en las nubes
será mi último revuelo.
veo relojes,veo muñecas,
veo niñs y madres,
pero ya nada nos distigue,
nada nos anima.



LAS PUTAS Y LOS POETAS



Los poetas llegan
caídos de la borrachera
y hablan y hablan y hablan .
Poeta que se respete
carga un poema
en el que ha escrito
sobre nosotras,la libertad,
el alcohol y otras lindezas.
ellos saben que aquí se les celebra todo
siempre y cuando traigan plata .
sin plata no hay poema que valga.





Tax 24 horas

Hay quienes enloquecen en la noche,
salen de trabajar,se embriagan,
atestan los bares ,los moteles,rien,bailan,unas pocas horas,
me toman de vuelta casa como un tranporte escolar.
Luego se hunden entre las cobijas
logrando desaparecer.

En la mañana el deber ls llama
saltan de lacama
y se aprestan a volar
para saldar las deudas nocturnas

yo ls recojo.
Hago lo que cualquier padre de familia :
me lavo las manos me santiguo,conduzco,
y lleno el bolsillo de billetes.

domingo, 17 de octubre de 2010

Carlos Enrique Sierra





Carlos Enrique Sierra. (Itagüí, Colombia. 1967). Sus poemas, ensayos y artículos han sido incluidos en diversas publicaciones del país. En 1994 ganó la beca de Colcultura de especialización en Crítica Teatral. También obtuvo una mención especial en la VI Feria Internacional del Libro en Bogotá como mejor comentarista de libros de Colombia. En la actualidad es Editor de la revista A Teatro. Ha publicado Habitación Desnuda (1997). Los poemas aquí incluídos pertenecen a La Estación Baldía, con el que ganó en 1997 el premio León de Greiff en Medellín.



Lilith

Bajo la luz de abril
La vieron reflejada en las vitrinas
La primavera del trópico era una versión suya
Su piel reflejaba otras constelaciones
De ella no nacía sombra
Un canto era de la forma del universo
Su presencia invitaba a desistir del acto de volver a
ver
Enajenada por un arte de espejos
Entre sueños de amanita, se cree, es posible
avistarla
Los chiminangos de Carlos E. y las ceibas de La
Playa
Escuchan a corros de poetas polemizar sobre ella
Nadie acierta a pronunciar su nombre
Con desazón se alejan todas las noches
Ya que ni en medio del desvarío de las últimas
copas
Logran articular una palabra que la defina
Yo sentí una fragancia de amatista en la tibieza de
un cuerpo
Aprendí a tamizar su calor
De entre el frío de la madrugada
Desde entonces sigo sus huellas que no hieren el
polvo
Y vivo como un Grenouille alejado de todos e



ANTE LA RISA DE OUTRO

Como aquel que ante el espejo
Viendo su rostro
Ha levantado la mano
Para quebrarlo
Y se ha visto desmoronarse

Ante la risa de otro
Que jugaba a ser reflejo





“EN CIERTA MEDIDA EL VIERNES SEPULTA AL JUEVES”
Joyce

En cierta medida el viernes sepulta el jueves
Es Joyve

El agua del té crepita en la tetera
Piensa en Irlanda

Se acerca el día de los muertos
Las velas iluminan el cadáver de la página

Hay ventanas en el cielo
Azul mirada de la noche que truena







EL LABIRINTO

Al cabo, después de llevar mucho rato corriendo
Saltando, arrastrándose entre sus muros
Se descubre el labirinto

Los neones dan paso al día
Y éste a los neones

Trenes sin rumbo emigran en cualquier dirección

Sin rutas, sin direcciones
Igual el paisaje, similar la gente
Y entre todo el muro. El olor a nada
Lo que resta de verdad es duda
Sin nombre y sin fecha

El recuerdo lo falsea todo
Nada era como era
El tiempo multiplica la memoria y ahonda
El labirinto
Que se repite en su desconocida fórmula





Y EL VERBO SE HIZO CARNE

En el principio
El primer poeta aulló como un lobo
Después apareció la sílaba
Y en su juego labiríntico
Fueron nombradas las cosas

En un amanecer
De un lugar sin cercanías
Donde el tiempo es materia vaga
Y no cuentan las horas
Asisto bajo el crepúsculo
A un nuevo rito
En el cual la carne se ha hecho verbo




FINAL DE VERANO

Afuera comenzó la lluvia
Y esta página danza una sombra
El poema es un viento que se hace delgado de palabras
Sobre la tierra, sobre las hojas, en el cuerpo
Llueve la lluvia del poema

Percute el rayo

Hace un instante el verano
Y ahora la lluvia
Derrite el poema

lunes, 11 de octubre de 2010

RAÚL JAIME





1
En la sangre de las raíces
La voz
Cuatro salterios abajo
La mirada


2

No busques un nombre busca el perfume de las castañas
En la tierra de las caricias las básculas del tiempo nievan sentadas en la acera


3

Yo no viví la mañana antes del diluvio

En cuatro vientos delineo la precisión del delfín
En la raíz del primer viento sostengo la mano de Dionisio
En la raíz del segundo viento veo la saliente del río
En la raíz del tercer viento emerjo del secreto de la piedra de todos los nombres
En la raíz del cuarto viento socorro la tarde del amanecer
Socorro la tarde del amanecer en la raíz del cuarto viento
Emerjo del secreto de la piedra de todos los nombres en la raíz del tercer viento
Veo la saliente del río en la raíz del segundo viento
Sostengo la mano de Dionisio en la raíz del primer viento
La precisión del delfín delineo en cuatro vientos

Yo no viví la mañana después del diluvio

4

Le vi los ojos a la hecatombe y me sonreía
Me sonrió
¡Ah esas muelas!
Trencito de maíz

Yo no supe nada antes de esto


5

Leo el Tarot

Maravilla en quince nidos

Leo el Tarot

Cartílagos sostenibles de los alfiles celestes

Leo el Tarot

Reinante llama simiente

Leo el Tarot

Espacios que sepultan la estación del fuego

Leo el Tarot

Juego de trampas

Leo el Tarot

Rugido en la estación del navío

Leo el Tarot

Sígnos que deslizan de la mano del santero

Leo el Tarot

Maravilla en quince nidos



6

No deseo volver a hablar
S o lo
Me canso de la lengua


7

En las escalas de las fértiles euforias
Exaltados bardos de triste deriva en la mirada


8

Runas entretejidas
texturas ,volúmenes en juego
Curvas profilácticas
bloques de precisión imaginada
que configuran lo perenne

9

Los venenos,
enemigos de la lluvia
intoxican el frío del sol
Alteran el vuelo culterano
En donde emigran las semillas
esparcidas por el dios de todos los maizajes


12

Barcolépticos
Lentiscas
Soltencias
Y pájaros
Dos cabájaros son y se aman
***



Raúl Jaime Gaviria nació en Medellín en 1967. Es poeta, editor y traductor. Ha publicado los siguientes libros: Ciclo natural, 1992.La cruz de maroro, 2002.Permanencia en los signos (2004) y Los ojos del Beduino (2005). Director de la Revista de Pensamiento, Arte y poesía Asfódelo. Se ha desempeñado como traductor del Festival Internacional de Poesía de Medellín, traduciendo obras de poetas de Estados Unidos, Inglaterra, Canadá y otros paises